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¿Existe algo así como una película anti-bélica? Este dilema nace a través de una fuerte declaración de Francois Truffaut hacia Paths Of Glory (1957), de Stanley Kubrick. El cineasta francés declaró: “No existe algo así como una película antibélica”, haciendo referencia a que no hay manera en la que no se pueda terminar glorificando y encantando la guerra en algún punto durante un filme.
En los 27 ensayos del libro A Companion to the War Film se plantean los puntos, recursos, estructuras y formas de narrar una historia que debe tener una película para que sea “antibélica”. Se hace una comparación con otras latitudes del mundo y la visión que tienen sobre la guerra, respecto a la hollywoodense. El texto menciona películas que han promovido la guerra, ya sea de forma intencional o no, y cómo la relación de Hollywood con la guerra ha cambiado desde Vietnam en adelante.
¿Qué es el antibelicismo? En rasgos generales, podríamos decir que es una postura o doctrina que se opone a la práctica de la guerra como forma de resolver un conflicto; hace énfasis en las pérdidas humanas y en lo absurdo de la muerte en la guerra, quitando todo tipo de heroísmo y honor en la misma. Sin embargo, iremos más allá de aquella definición y ahondaremos en el ámbito cinematográfico.
Para hablar de antibelicismo en el cine, es fundamental mencionar Idi i smotri (Ven y Mira), un filme soviético de 1985, dirigido por Elem Klimov y protagonizado por Aleksei Kravchenko.
La obra relata la historia de Flyora, un niño de 14 años que decide unirse a la resistencia civil en contra respuesta a las invasiones del ejército alemán en Bielorrusia, durante la Segunda Guerra Mundial.
Al inicio, Flyora parece estar emocionado y no tener noción de lo que la guerra significa realmente, hasta que una serie de eventos desafortunados terminan con su inocencia. Masacres, muerte, tortura, la ejecución de su madre y hermanas, entre otros, desestiman progresivamente con su esencia de niñez.
El ritmo del montaje es lento, con planos secuencia largos con diálogos y silencios profundos, así como los gestos y las miradas. Mediante los ojos de Flyora podemos ver cómo progresivamente el horror se apodera de su mirada, hasta notar un claro envejecimiento al final del filme en su rostro, mostrándonos que ya ha dejado de ser un niño. Otra característica es que Klimov toma la decisión de hacer formar parte al espectador de lo que Flyora está viviendo a través de la constante ruptura de la cuarta pared dentro de la película, haciéndolo de una manera frontal, acompañado de la gran interpretación y actuación por parte del elenco, lo que hace sentir parte al espectador.
Ven y Mira es considerada una de las películas de guerra más crudas jamás hechas. El director vivió parte de los horrores que se muestran en la película en su infancia. Bielorrusia, su país de origen, fue uno de los países más afectados por la Segunda Guerra Mundial, en cuanto a muertes y destrucción.
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¿Es este filme una película antibélica? Basándonos en Monnet (2016), Klimov cumple, en su filme, con varios de los puntos del ensayo. Por ejemplo:
● No hay escenas de combate en toda la película. En ningún momento vemos al protagonista entrar en combate, es más, él huye del mismo aterrado. En el ensayo se plantea una ambigüedad en las secuencias de combate en las cuales el exceso visual, invita al espectador a perderse en el “placer de mirar” y al ser momentos de emociones muy intensas no son adecuadas para transmitir un mensaje antibélico.
● Se muestra a la guerra como algo ineficaz, moralmente incorrecto, destructivo no sólo para los soldados sino también para los civiles que padecen la misma y se plantea a la muerte en combate como algo sin sentido y totalmente irremediable.
● El niño como víctima de la guerra. Este punto puede encontrarse también en películas como La infancia de Iván (1962); La tumba de las luciérnagas (1988) y Las tortugas vuelan (2004). Es el punto más fuerte y poderoso emocionalmente en términos narrativos.
Es interesante poner el foco en cineastas de otras latitudes del mundo, y en su perspectiva sobre la guerra.
Por ejemplo, en la USSR, está el caso de Andrei Tarkovsky, que con la película Ivánovo Detstvo (La infancia de Iván) de 1962, también tiene una postura antibélica bien marcada, cumpliendo con los mismos puntos mencionados anteriormente: el niño como víctima de la guerra: Iván tiene 12 años.
Allí vemos, nuevamente, la guerra como algo ineficaz, ya que se muestra la burocracia absurda de los oficiales y la muerte irremediable y sin sentido del personaje de Katasonov en el film. Aquí tampoco hay escenas de combate como tal que pierden al espectador en el “placer de mirar”.
Entre estos cineastas y la visión de Hollywood encontramos, el concepto de “la gran mentira”, que consiste básicamente en aquellas películas que pretenden ser anti guerra, con algunos tintes antibelicistas en su trama, pero en el lenguaje y en términos realizativos terminan teniendo el efecto contrario, y polarizan el relato.
Pasa con obras como Saving Private Ryan, de Steven Spielberg (1998), o Black Hawk Down, de Ridley Scott (2001), que imprimen cierto tinte antiguerra, pero indirectamente terminan glorificando la batalla con excesivas escenas de combate y el “heroísmo” de los soldados de un solo bando.
En lo personal, Ven y Mira es una de mis películas favoritas; me ha hecho replantear la perspectiva y noción que he tenido a lo largo de mi vida sobre la guerra y todo lo que había visto hasta el momento, no sólo en el cine, sino también en los videojuegos (Call Of Duty, Battlefield, etcétera).
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Monnet, A. (2016). “Is There Such a Thing as an Antiwar Film?”, en: D. Cunningham, J.
Nelson (John Wiley and Sons, 2016) A Companion to the War Film (pp. 404-421).
Edición x Denise González Eguillior / Arte x Horacio Diaz

