Doctora en Filosofía, docente e investigadora especializada en memoria y pasados traumáticos en el arte. La necesidad de cartografiar el territorio. La revisión conceptual del término “desierto”, que se aplica desde el siglo XIX, como “espacio inhabitado”, que requeriría y justificaría su “conquista”. El proyecto Plataforma Horizontal y el trabajo de un grupo interdisciplinario de profesionales de universidades patagónicas que relevaron los artistas del lugar, sus actividades y el desarrollo de tareas de extensión. Los museos como espacio de intervención artística para la resignificación del pasado. Su libro “El día que empezaba el verano” en donde el eje central es su vida, con episodios y acontecimientos que la marcaron, el pasado como reconstrucción y las fotografías de épocas analógicas como registro de retratos o situaciones extraordinarias de las familias. La aridez, el color y el coirón.