Seguir el río

Por: Estudio La Demora

Buscando materiales reseñables sobre el territorio, indagamos en bibliotecas, fondos, archivos viejos, en la calle, en nuestra oficina, en las de otros…hasta que un día, conversando en el río, dimos con la colección Cómo enterrar el territorio, compuesta de varios libros, de extensiones y tamaños diversos, que presentamos a continuación:

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El Libro de las raíces profundiza en las etimologías de la palabra territorio, se pregunta para qué fue creada y concluye que esa etimología aún no se ha resuelto (que es incierta, no tiene un origen fijo ni único). Algunas de las palabras que van apareciendo son: tierra, pertenencia, rito, río, raíz, terror y  temblar. 

El Libro del arraigo aborda trazos, signos y palabras que existían antes de la palabra misma de territorio, propuestas por algunos pueblos originarios antes de ser silenciadas y tachadas, por ejemplo altepetl (montaña de agua en lengua azteca), batabil (localidad o municipio en maya), ñuu (unidad básica de organización política mixteca) o mapudungun (habla de la tierra en quechua). Además, se incluyen otras palabras que construyen el territorio, aunque no lo definan. Por ejemplo: chagra (huerta y lugar donde se reúnen los saberes y el pensamiento de una comunidad), pu’tjeng y pajy (palabras en nasa que significan encontrar a otra persona que viene del rumbo opuesto y ahuyentar pájaros), brigada (lugar donde se encuentra cobijo), nido (arrume de palos para dormir y protegerse)… De la palabra nido surge una indagación, en forma de nota al pie, sobre el sentimiento de pertenencia a una tierra y de la mutación histórica de este sentimiento, tantas veces impuesta, hacia la descabellada idea de posesión (de que la tierra pertenezca a alguien).

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Del Libro del arraigo sale el fanzine Compañías, de palabras compuestas en diferentes lenguas, que pueden combinarse entre sí de múltiples maneras para generar también distintos significados frente al territorio. Busca resignificar la palabra asociándola a otras. 

Le sigue el Libro del entierro, que transita entre la idea de enterrar la palabra territorio para olvidarla (con la posibilidad de encontrar otra palabra que la sustituya) y la de enterrarla para sembrarla (con la posibilidad de encontrar algo que la resignifique). Hay razones para olvidar esta palabra cargada de violencia y dominio, y razones para que la palabra sea semilla, porque hay cosas en ella, en su uso, que merecen la pena ser rescatadas: la idea de relación entre seres y cosas, la confluencia de tiempos y espacios, la mezcla de escalas, lo desconocido asumido, lo conocido cuidado, los lugares de memoria, todo cabe en ella.

El Libro mapa reflexiona, desde el despliegue, lo gráfico y las texturas, sobre el cuerpo como territorio, el texto como territorio y el tejido como territorio, desplazando el yo (sin saber a dónde). El envés del Libro mapa (donde acaban los mapas), te coloca en otro lado, invirtiendo lo planteado en el haz. 

Dos anexos completan la colección: Incertidumbres es un listado recopilatorio de cosas que  nunca podremos saber del territorio. Nosotros tierra es un manifiesto que pone en relación opuestos y aborda el nombrar desde otro lado. Desde la reunión de trazos, signos, palabras (por ejemplo riomontañahuecopiedraplantacasauterocostraorilla). 

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La colección, que todavía no existe, la hemos imaginado de muchas formas: como un objeto que pasa entre manos, que acompaña el fuego, que se dispone en un telar. Queda poco. Ya casi está. Les invitamos a imaginarlo desde esta reseña. Cuando se imagina, un poco existe.

Creemos que es urgente esta aproximación al territorio desde el entierro, no sólo para profundizar en sus diversos significados, en su historia y devenires como palabra, en las razones (contradictorias a veces) que la hicieron posible y que la mantienen vigente, en sus re significaciones, evoluciones, posibilidades… También para no verla más, para verla distinto, para pensar qué pasaría si no existiera, para pensar en su ausencia  y en lo que conllevaría, para imaginar otras formas de relacionar las cosas sin que esa relación implique una delimitación, un nombre, una categoría…

Es importante puntualizar que la colección no pretende responder a la pregunta que le da título, sino más bien profundizar en ella libro a libro, considerando y entremezclando miradas, lugares, posibilidades.

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Estudio La Demora

Somos Ana Fernando y Camilo Mutis.

Con todo lo que hemos ido haciendo y todo lo que queremos hacer hemos dado forma a un estudio que se llama La demora. Poéticas de la tierra.

Queremos repensar la idea de territorio y de su transmisión y representación, revisar nuestras relaciones con la tierra y experimentar y compartir viejas, nuevas, futuras e imaginarias posibilidades. Reflexionar-registrar en torno al cuerpo, el paisaje y el patrimonio (su apropiación, intervención, transformación).

Vamos aproximándonos de diversas maneras, atravesadas por lo poético. Así vamos dando lugar a una escuela cuya programación anual se redacta a posteriori, recogiendo todos aquellos acontecimientos en los que la escuela ha sido.

www.camilomutis.com/anafernandowww.lademora.com

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